El narcoestado invisible: cómo Nicolás Maduro y su cúpula fueron acusados de dirigir un imperio de cocaína por EE.UU.
La acusación detalla cómo el régimen venezolano usó instituciones estatales para transportar toneladas de cocaína hacia EE.UU.
En las sombras del poder venezolano, bajo el discurso del socialismo bolivariano, se construyó un imperio transnacional de drogas, armas y pactos secretos con grupos terroristas. La justicia estadounidense ha decidido, finalmente, desenmascararlo.
Actualizado: 03 de Enero, 2026, 01:58 PM
Publicado: 03 de Enero, 2026, 01:52 PM
EE.UU. acusa a Nicolás Maduro y su cúpula por narcotráfico en Venezuela y vínculos con carteles y grupos armados.
NUEVA YORK.- Todo comenzó mucho antes de que Maduro se autoproclamara presidente", arranca el documento de 25 páginas emitido por el Gran Jurado del Distrito Sur de Nueva York, con un tono tan literario como demoledor. La acusación, sellada con el número de caso "S4 11 Cr. 205 (AKH)", revela que "desde 1999", los más altos funcionarios del Estado venezolano tejieron una red criminal que convirtió al país en una plataforma geopolítica del narcotráfico internacional.
A la cabeza figura Nicolás Maduro Moros, exdiputado, excanciller y hoy presidente de facto. Junto a él, una lista que parece sacada de un thriller político: su esposa Cilia Flores, su hijo Nicolasito Maduro Guerra, el poderoso exmilitar Diosdado Cabello, el exministro Ramón Rodríguez Chacín, y el líder criminal Héctor "Niño Guerrero", cabecilla del violento Tren de Aragua.
LOS PILARES DEL NARCOESTADO
Según la acusación, el régimen venezolano fue "capturado desde adentro por una mafia político-militar", que usó el aparato estatal —ministerios, puertos, aeropuertos, fuerzas armadas y cuerpos diplomáticos— para "transportar cientos de toneladas de cocaína hacia EE.UU.", a cambio de dinero, armas y poder.
La red no solo operaba dentro del país. Se extendía por las "selvas de Colombia (donde nacía la coca), los puertos caribeños, pistas clandestinas en Centroamérica", y llegaba hasta "Nueva York, Miami, París y Ciudad de México". Cada gramo de cocaína tenía su precio. Y su escolta presidencial.
En el centro de esta estructura aparece el "Cartel de los Soles", un término que remite a las insignias doradas que llevan los generales venezolanos. Pero no es un cartel como los otros. Este es "un Estado disfrazado de gobierno".
CÓMO FUNCIONABA EL SISTEMA: RUTAS, PROTECCIÓN Y DINERO
Las pruebas citadas son tan específicas que hielan la sangre. Se documenta cómo "diplomáticos vendían pasaportes a narcos mexicanos", cómo se usaban "jets oficiales de la petrolera estatal PDVSA" para cargar droga en Margarita, y cómo se pactaban cargamentos multimillonarios desde el "hangar presidencial" de Maiquetía", el aeropuerto internacional de Caracas.
Uno de los episodios más impactantes ocurrió en 2006, cuando más de "5,5 toneladas de cocaína" fueron cargadas en un avión DC-9 bajo la protección de la Guardia Nacional y despachadas a México. Aunque fueron incautadas al aterrizar, el responsable del vuelo pidió ayuda a Diosdado Cabello, quien habría recibido un soborno de "2,5 millones de dólares" para silenciar a los involucrados.
EL AUGE DE LOS ALIADOS: FARC, ELN, SINALOA Y TREN DE ARAGUA
Pero el Estado venezolano no operaba solo. Lo hacía "en sociedad con organizaciones terroristas y carteles de la droga". Las "FARC y el ELN" ofrecían la producción de coca en Colombia; los "Zetas y el Cartel de Sinaloa", las rutas hacia EE.UU.; y el "Tren de Aragua", controlado desde la prisión de Tocorón, proveía escoltas armadas, almacenamiento en playas, armas automáticas y logística criminal.
La acusación incluso describe cómo Cilia Flores recibía pagos por gestionar encuentros entre narcos y jefes de la oficina antidrogas; o cómo Maduro Guerra hablaba sin pudor de "mandar aviones a cualquier parte, incluso a EE.UU.", mientras coordinaba embarques desde el Falcon 900 de PDVSA.
En 2020, "Nicolasito" habría negociado con jefes de las FARC el envío de cocaína y armas hacia EE.UU. durante seis años, "a cambio de que el grupo armado recibiera armamento militar". Todo esto bajo la mirada de su padre, el presidente, y con la participación del Ministerio de Defensa.
EL SÍMBOLO DEL NARCOESTADO
En 2013, apenas meses después de asumir la presidencia, Maduro enfrentó un escándalo internacional: "1.3 toneladas de cocaína fueron incautadas en un vuelo comercial a París". ¿Su reacción? Llamar a una reunión urgente con Cabello y Carvajal Barrios (jefe de inteligencia), y ordenar que dejaran de usar Maiquetía y regresaran a las rutas clandestinas. Posteriormente, varios oficiales menores fueron arrestados como chivos expiatorios.
Este no fue un caso aislado. Según estimaciones del Departamento de Estado de EE.UU., "entre 200 y 250 toneladas de cocaína" pasaban por Venezuela "cada año". Y los envíos eran tan constantes como las órdenes que salían de Miraflores.
EL ARMAMENTO DE LA DROGA
La acusación también describe "uso y posesión de armas de guerra". Se habla de "granadas, lanzagranadas, fusiles AK-47, AR-15, MP5", y escoltas armados en cada ruta. Estos no eran simples criminales: eran "funcionarios estatales, protegidos por la impunidad". El propio Tren de Aragua ofrecía "cunas" subterráneas en playas del estado Aragua para almacenar más de una tonelada de droga antes de despachar.
Los acusados enfrentan múltiples cargos:
- Conspiración para cometer narcoterrorismo (Art. 960a).
Conspiración para importar cocaína a EE.UU.
Uso de ametralladoras y artefactos destructivos durante delitos de drogas.
Conspiración para poseer armamento bélico en apoyo al narcotráfico.
Cada delito conlleva penas máximas y decomiso de bienes, propiedades, cuentas y armamento. Algunos involucrados —como el general Cliver Alcalá y Hugo Carvajal— ya fueron capturados o se declararon culpables. Otros siguen en fuga.
EL FUTURO DEL PODER
Mientras tanto, "Maduro sigue en el poder", tras haber declarado su victoria en las polémicas elecciones de 2024, ignoradas por más de 50 países. Pero esta acusación marca un punto de quiebre: "EE.UU. no lo ve ya solo como un dictador, sino como un criminal internacional".
En el fondo, esta historia no trata solo de droga. Trata de "cómo un proyecto político degeneró en una maquinaria criminal", alimentada por el silencio, el miedo y el dinero sucio. Y de cómo, desde las alturas del poder, "se pueden mover toneladas de cocaína sin mover un solo dedo... solo haciendo una llamada desde el palacio presidencial".
Benjamín Morales M.
Periodista puertorriqueño con amplia experiencia en la cobertura de temas caribeños, internacionales y de periodismo digital.
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