La plataforma de streaming y la ex periodista de Vanity Fair Rachel DeLoache Williams alcanzaron un acuerdo que puso fin a la batalla judicial iniciada en 2022 por el retrato de su personaje en la exitosa serie basada en la historia de Anna Sorokin.
Tras casi cuatro años de conflicto legal, Netflix y Rachel DeLoache Williams llegaron a un acuerdo
ESTADOS UNIDOS.– Tras casi cuatro años de disputa judicial, Netflix y la ex periodista de Vanity Fair Rachel DeLoache Williams alcanzaron un acuerdo que pone fin a la demanda por difamación relacionada con la serie Inventando a Anna.
El caso, que se tramitaba en un tribunal federal de Delaware, fue desestimado “con prejuicio”, lo que impide que cualquiera de las partes vuelva a presentar la misma causa. Además, se estableció que cada parte asumirá sus propios gastos legales.
La controversia comenzó en 2022, cuando Williams quien fue amiga cercana de Anna Sorokin denunció que la plataforma de streaming la había retratado de manera “deliberadamente desleal y deshonesta” en la ficción creada por Shonda Rhimes.
En su presentación judicial, sostuvo que su personaje aparecía como “snob, desleal y codicioso”, una caracterización que, según afirmó, derivó en una ola de ataques en redes sociales, insultos en pódcasts y episodios de acoso en la vida real.
Uno de los principales argumentos de la exreportera fue que era la única persona en la serie identificada con su nombre real y con detalles personales reconocibles, lo que la expuso de forma directa al escrutinio público.
Williams también alegó que la producción transformó a Sorokin conocida como Anna Delvey de una “villana de la vida real” en una figura casi heroica, mientras a ella se la posicionaba como la antagonista del relato.
Netflix intentó sin éxito que la demanda fuera desestimada en 2024, al sostener que los creadores de la serie tenían derecho a una amplia “licencia literaria” al adaptar hechos reales. El juez federal rechazó ese planteo, lo que llevó a la plataforma a presentar una moción de sentencia sumaria.
Ese recurso aún estaba pendiente cuando ambas partes decidieron cerrar el conflicto mediante un acuerdo.
Durante el proceso judicial, los abogados de Williams remarcaron que las producciones basadas en hechos reales no cuentan con una exención especial frente a las leyes de difamación. Incluso, la propia Shonda Rhimes fue interrogada sobre los criterios utilizados para ficcionalizar a personas reales.
El cierre del caso vuelve a poner en el centro del debate los límites entre la ficción, la libertad creativa y la responsabilidad de las plataformas al retratar historias reales.
Aunque los términos económicos del acuerdo no se hicieron públicos, la resolución marca el final de una de las disputas legales más resonantes vinculadas a una serie basada en hechos reales.