Especialistas coinciden en que establecer metas realistas y medibles puede marcar la diferencia.
Metas de Año Nuevo.
Redacción Internacional.– Con el inicio de un nuevo año llegan también las promesas de cambio: comer mejor, hacer ejercicio, mejorar las finanzas o dedicar más tiempo a la familia. Sin embargo, el entusiasmo suele durar poco. Apenas pasan los primeros días de enero y muchos propósitos quedan en el olvido.
La dificultad para cumplir las metas de Año Nuevo no es un fenómeno aislado ni exclusivo de un país.
Estudios internacionales revelan que, solo una semana después del 1 de enero, el 23 % de las personas ya ha abandonado sus objetivos, y con el paso de los meses, nueve de cada diez no logra cumplirlos, según un informe de la Universidad de Scranton.
En América Latina, la situación refleja un panorama similar. En Colombia, por ejemplo, el 57 % de las personas asegura no tener la energía suficiente para sostener sus metas personales, mientras que el 66.3 % reconoce enfrentar problemas de salud mental como ansiedad e inquietud, de acuerdo con datos citados por Portafolio.
Escenarios parecidos se observan en países como México, Argentina, Chile y Brasil, donde el cansancio, el estrés y las dificultades emocionales se convierten en obstáculos para mantener los propósitos a lo largo del año.
La Fundación Universitaria Konrad Lorenz advierte que el agotamiento posterior a las vacaciones afecta la disposición física y emocional para adoptar nuevos hábitos, una realidad que impacta a millones de personas en la región.
Entre los propósitos más frecuentes figuran mejorar la salud, abandonar hábitos nocivos y fortalecer las relaciones personales. Sin embargo, la simple intención de cambiar no garantiza el éxito.
Este patrón se repite a nivel global, incluso en países donde la tradición de fijar metas de Año Nuevo está profundamente arraigada.
De acuerdo con estudios de la American Psychological Association (APA), la desmotivación, la fatiga acumulada y los problemas de salud mental son factores clave detrás del abandono temprano de las metas. El agotamiento, tanto en el ámbito laboral como personal, reduce la energía necesaria para sostener cambios a largo plazo.
Además, la falta de objetivos claros y de un plan concreto suele generar frustración. Muchas personas esperan resultados inmediatos y pierden de vista los pequeños avances diarios, lo que afecta la constancia y la perseverancia.
Otros expertos recomiendan dividir los objetivos grandes en metas pequeñas, buscar apoyo social y practicar la autocompasión. También sugieren aplicar el método SMART: metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo definido.
Más allá de los resultados inmediatos, la perseverancia y el esfuerzo sostenido se convierten en los verdaderos aliados para transformar los propósitos de Año Nuevo en logros reales.