Dos Minutos: valorar el país

El país es considerado un bastión de confianza para inversionistas en el Caribe, gracias a su estabilidad macroeconómica y reglas claras.

Santo Domingo.– En la República Dominicana vivimos una paradoja realmente fascinante. Mientras en las redes sociales nos regodeamos con el escándalo de la semana o el último espectáculo de la política criolla, el capital global observa otra realidad.

  • A pesar de nuestros históricos pasivos sociales y de una institucionalidad que a veces cojea, el país sigue siendo el bastión de la confianza para la inversión extranjera en el Caribe. Pero, ¿realmente valoramos este activo o estamos demasiado distraídos con el circo digital?

Esa confianza no es un regalo de la naturaleza; es un ecosistema blindado de estabilidad macroeconómica y de reglas de juego que, hasta ahora, han sido sagradas. Sin embargo, el riesgo acecha.

Hoy, la política de los “likes” y el populismo de las redes sociales amenazan con permear las decisiones del Estado.

Si permitimos que la volatilidad del algoritmo empiece a dictar la seguridad jurídica o a erosionar el consenso prom mercado, solo para calmar a una turba digital, estaremos apagando el motor que nos mantiene a flote.

El inversionista no llega a nuestras costas por lo que decimos en Twitter, sino por la predictibilidad que ofrecemos en un vecindario convulso. La estabilidad es un cristal difícil de construir y frágil ante la insensatez.

Confianza inversión

¿Estamos siendo guardianes de esa confianza que nos da de comer o estamos tirando piedras a nuestro propio techo de cristal mientras el ruido político nos impide ver el abismo?