RD eleva salario mínimo a 475 dólares y supera el promedio regional

El aumento del salario mínimo en República Dominicana para 2026 establece montos diferenciados según tamaño empresarial.

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RD eleva salario mínimo a 475 dólares y supera el promedio regional

República Dominicana 2026 registra aumento salario mínimo del 20 %, con efectos condicionados por inflación y mercado laboral.

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República Dominicana inició 2026 con un aumento escalonado del 20 % en el salario mínimo, que eleva el ingreso mensual en las grandes empresas hasta los 475 dólares, en un escenario regional donde el salario mínimo promedio en América Latina ronda los 400 dólares mensuales, marcado por ajustes heterogéneos, tensiones fiscales, alta informalidad laboral y una persistente pérdida de poder adquisitivo frente al costo de vida.

El incremento dominicano también fija el salario mínimo en 295 dólares para las pequeñas empresas y en 270 dólares para las microempresas, reflejando las diferencias estructurales del aparato productivo nacional. Analistas señalan que, aunque el ajuste mejora el ingreso nominal de miles de trabajadores, su efecto real dependerá del comportamiento de la inflación, el costo de la canasta básica y la capacidad del mercado laboral para sostener el empleo formal.

En el extremo superior de la región se ubica Uruguay, donde el salario mínimo alcanzará unos 620 dólares tras un aumento total del 7,54 % en dos tramos, en un contexto de inflación controlada y negociaciones colectivas que suelen fijar salarios por encima del mínimo legal. Le sigue Chile, con 598 dólares, sostenido por un ciclo de alzas iniciado en 2022, aunque todavía lejos de los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Colombia registra uno de los incrementos más significativos, con un alza del 23,7 % que elevó el salario mínimo a 535 dólares, incluido el subsidio de transporte. Aunque el Gobierno del presidente Gustavo Petro defiende la medida como un avance social, economistas advierten sobre posibles efectos en la inflación, el empleo y el gasto público en un año electoral.

Comparativa regional de salarios mínimos y sus impactos

En México, el salario mínimo diario subió hasta 17,58 dólares a nivel general y 24,61 dólares en la frontera norte, beneficiando a unos 8,5 millones de trabajadores, aunque también incrementa los costos empresariales al recalcular prestaciones, cuotas al seguro social y aportes a la vivienda. En Brasil, el salario mínimo aumentó 6,79 % hasta los 295 dólares mensuales, bajo una fórmula legal que combina inflación y crecimiento con límites al gasto, pero sigue muy por debajo del costo de la canasta básica, estimada en unos 1.290 dólares.

El panorama es más complejo en Argentina, donde el salario mínimo ronda los 228 dólares tras ser fijado por decreto, luego de fracasar el diálogo social. Según la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el salario mínimo, vital y móvil acumula una caída real del 35,2 % en su poder adquisitivo desde el inicio del Gobierno de Javier Milei, en un contexto de inflación que superó el 117 % en 2024.

En Perú, el salario mínimo permanece congelado en 334,5 dólares, mientras Paraguay mantiene un mínimo de 437,42 dólares, del cual el Estado descuenta un 9 % para financiar el Instituto de Previsión Social (IPS), reduciendo el ingreso efectivo a unos 392,14 dólares. Costa Rica registra salarios mínimos cercanos a los 600 dólares según la ocupación, aunque los salarios del sector público han estado congelados durante cinco años por una regla fiscal, pese a que el Gobierno anunció un aumento para 2026.

En Centroamérica, Guatemala y Honduras combinan incrementos moderados con elevados niveles de informalidad. Guatemala aprobó un aumento de entre 4 % y 7,5 %, dependiendo del tipo de trabajo, en un país donde cerca del 70 % de la población ocupada labora en el sector informal. En Honduras, el salario mínimo oscila entre 460 y 638 dólares, según el tamaño de las empresas. Panamá, por su parte, aprobó en diciembre un aumento de entre 9,50 y 15 dólares que rige desde el 16 de enero, en un sistema con más de 50 salarios mínimos según actividad y región.

Los casos más extremos siguen siendo Venezuela y Cuba. En Venezuela, el salario mínimo permanece congelado desde 2022 en unos 0,40 dólares mensuales, complementado por bonos que no inciden en las prestaciones laborales. En Cuba, el salario mínimo equivale a unos 5 dólares mensuales, prácticamente sin poder adquisitivo tras el fracaso de la reforma monetaria.

Aunque el salario mínimo en América Latina promedia cerca de 400 dólares mensuales, la cifra esconde profundas brechas entre países y sectores. Para 2026, el debate regional —incluida República Dominicana— seguirá centrado en cómo mejorar el ingreso real de los trabajadores sin afectar el empleo formal ni comprometer la sostenibilidad fiscal, en economías marcadas por la informalidad y el alto costo de vida.


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