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Retos presentes y futuros de la República Dominicana

Por Haydée Ramírez.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Quizá, no era la mejor semana para inspirarse y pensar en los retos que tiene nuestro país para los próximos años. Los fenómenos naturales traen retroceso, lágrimas y mucho dolor. Llegan como “Isaac por su casa” y uno ni siquiera los invita.

Antes de escribir estas palabras, estuve semanas pensando cuáles son los principales retos que tiene nuestra amada República Dominicana. Primero, me cuestioné si uno realmente necesita ser un economista, sociólogo o experto en temas sociales para “sugerir” qué necesita nuestro país para salir del sub desarrollo… Sin embargo, sin ser especialista en temas económicos, sólo con el hecho de ser periodista y mujer, me basta para darme cuenta de lo que necesitamos y me vienen a la cabeza múltiples retos que necesita esta pequeña mitad de isla.

Comencemos. Justo en momentos en que un nuevo Presidente asciende al gobierno para guiarnos por los próximos cuatro años, qué mejor que sugerirle, según mi humilde opinión, de lo que creo nos hace falta como nación: INSTITUCIONALIDAD.

Lo escribí en mayúsculas porque, sin duda, muchos pueden pensar que hay cosas más importantes que esa simple palabra, pero no. En los próximos párrafos detallaré lo que todos, o casi todos, creen que necesita la primada de América, pero hay que partir por esa palabra que en nuestro país, desgraciadamente, no existe.

La institucionalidad es una “utopía” en República Dominicana que marca la diferencia para que este país no sea lo que debiese ser. Claro está que para eso se necesitan personas adecuadas y no sólo consignas, pero esta propuesta se enmarca en los postulados de la social democracia que propugna la instauración de un sistema social, político y económico incluyente, que mejore la igualdad en el acceso a las oportunidades de los dominicanos y dominicanas en el marco del desarrollo humano.

Uno de los tantos objetivos del nuevo gobierno debería de ser el restituir la credibilidad institucional del Estado, respetar y cumplir las leyes, y terminar con el régimen de impunidades y complicidades y restituir su liderazgo, para que de forma eficiente, eficaz y con “honradez “mejore la calidad de vida de las personas.

Mi objetivo, al escribir estas líneas, es pensar en cómo se puede mejorar este último punto, en donde los espacios del crecimiento, las tecnologías, la educación y la modernidad son los medios o herramientas para el progreso, pero no el desarrollo por “default”.

El desarrollo es un proceso que debe reflejarse en la vida cotidiana de las personas. Esto significa tener acceso a un trabajo digno, disfrutar de salud y educación de calidad, participar en las decisiones que nos afectan; residir en ciudades con seguridad, disponer de agua, luz y alcantarillado; tener facilidades en el transporte, y vivir en una sociedad donde se respeten las leyes y los derechos ciudadanos. La prioridad debería de estar en generar riqueza en forma sustentable sin comprometer a las generaciones futuras con deudas sociales, económicas, ambientales e institucionales.

Estos principios se concretan en las políticas públicas y en las propuestas de inversiones que tanto anhelamos. Esto constituye una guía para la acción del sector público y una indicación normativa para el sector privado. Con estas propuestas se podrían crear las condiciones para una inversión de más calidad, dirigida a aumentar el empleo, fortalecer el crecimiento económico y generar igualdad e inclusión social y territorial.

Lograr la coherencia macroeconómica de la inversión, el crecimiento del producto interno bruto y el aumento del empleo, así como determinar su impacto en la demanda agregada y en las finanzas públicas es el objetivo de cualquier nación. De igual manera, con estas prácticas se podrían establecer los criterios para determinar cuánto puede financiar el Gobierno, cuáles son los compromisos, por ejemplo, con el gasto en educación, en salud e infraestructura pero, obviamente, dentro de un marco de estabilidad social y económica.

Pero hay que partir por algo básico, y mi idea no es sólo detectar retos, sino que también ofrecer ideas para conseguir los objetivos.

 

Equidad

Equidad.

Para “garantizar” la equidad se debe pensar en las necesidades diferenciadas que tiene la población en términos geográficos, territoriales, de género y por condiciones físicas.

Ahora, no puede haber una mejoría en la calidad de vida de la gente, si la mitad de la población recibe alguna forma de exclusión por razones culturales asociadas al género. Asimismo, para garantizar la inclusión social de toda la población, se deben tomar en cuenta las necesidades especiales de las personas con discapacidad; garantizar el acceso equitativo a los servicios públicos y a las oportunidades en todo el territorio nacional, para sí ejecutar políticas públicas sostenibles para avalar el desarrollo humano.

Lo repito. El objetivo de todo reto de nación es mejorar la calidad de vida de la gente, garantizando un acceso equitativo a las oportunidades, fundamentada en una sociedad basada en derechos. Disculpen la insistencia, pero creo que eso es clave.

No se puede surgir sin un principio de desarrollo humano y de equidad. Necesitamos gobiernos que se ocupen firmemente en dar empleo, educación y salud de calidad, agua potable, luz “abundante”, viviendas dignas y, como dice la Constitución de Estados Unidos, “buscar la felicidad de las personas”. ¿Y cuál es una de las formas para lograr la felicidad?

 

Empleo

Empleos.

Nada de lo que acabo de escribir se puede realizar sin que las personas tengan un empleo digno. El acceso a un trabajo decente es la forma que tiene la ciudadanía para lograr inclusión social y mejorar su calidad de vida. Ahora, en una economía de mercado es la actividad productiva privada la que debe generar la mayor cantidad de empleos, mientras que el Estado debe proveer las condiciones para que esta pueda crecer, haciendo respetar la Constitución y las leyes.

Por ello, el mayor desafío de nuestro Gobierno es crear las condiciones para que el nivel de actividad económica aumente, pero en sectores creadores de empleos, como la agricultura, la industria, la construcción y el turismo, y en particular para jóvenes y mujeres, quienes registran las mayores tasas de desempleo en República Dominicana. Ante esto, una buena propuesta de inversiones pública y privada, por ejemplo, sería a nivel de municipios, donde se podrían identificar las necesidades de la población y las oportunidades para el sector privado.

En consecuencia, el principal reto del país debería de ser el crear miles de empleos. Sin duda que es difícil, pero no imposible. Eso sí, lo ideal sería que la mayor parte de los empleos nuevos sean formales y en actividades directamente productivas.

Ahora, para crear empleos decentes y reales, se necesita que el país mantenga  un entorno macroeconómico estable; un marco legal y regulador predecible; que los sectores productivos satisfagan criterios de creación de empleos por unidad de producto o inversión; que sean armoniosas con el medio ambiente y que mantengan el equilibrio en el desarrollo territorial, con el fin de que la generación sustentable de la riqueza sea lo más equitativa posible.

 

Educación

Educación.

Parece majadería, pero la educación debería ser la prioridad para toda nación, al ser la principal fuente de creación de valores ciudadanos, de desarrollo de habilidades y destrezas para desempeñarse en la vida y ser la más importante fuente de promoción de las personas. Por ello, cuando pensamos que el 2013 la educación dominicana tendrá –si es que el Presidente Danilo Medina cumple su promesa- el 4% del PIB, se nos abre una “luz de esperanza” para el futuro de todos nuestros hijos.

Pero, ¿Qué es lo que se busca con estas medidas? Cómo mínimo, considero que se debe garantizar la integralidad del proceso educativo, desde la inicial hasta la universitaria; atención a las diferentes necesidades de la población a través de educación formal, la educación especial, la educación a distancia, capacitación laboral y técnico profesional, apoyadas; construir nuevas aulas, entre estos, politécnicos, para la formación de técnicos y así tener mano de obra especializada; atención a los maestros y maestras para dignificar la profesión y dotarlos de las capacidades necesarias que les permita cumplir su rol con calidad; dotar a las escuelas de la infraestructura, equipos y tecnologías necesarias; generar una participación comunitaria y ciudadana empoderada en la gestión educativa, y garantizar el financiamiento para cumplir con más del 4% de aquí al 2015 e incrementarlo a lo largo de los años.

Con estas medidas se podría lograr una educación de calidad y una cobertura universal para la población en edad escolar.

Además, lo ideal sería impulsar la educación técnico vocacional, incentivar la innovación tecnológica de los sectores productivos e incorporar a estudiantes en programas de formación laboral en coordinación con el INFOTEP.

 

Educación superior, ciencia y tecnología

Educación Superior.

La prioridad sería crear un sistema de educación superior que apoye el desarrollo de las personas, individual y colectivamente, ampliando la cobertura y mejorando la calidad, propiciando la movilidad de los profesores y estudiantes.

Para tal fin, lo correcto sería fomentar el vínculo de la universidad con los sectores productivos; implementar estrategias para la mejoría de la calidad, autorregulación, autoevaluación y acreditación de las instituciones del sistema en base al uso responsable de la autonomía y recertificación profesional acorde con las nuevas competencias profesionales que demanda el sistema productivo y de servicios; fortalecer la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) hasta convertirla en una de las instituciones de educación superior con mayor estándar de calidad del país; apoyar con asistencia financiera al estudiantado universitario de las diferentes comunidades, atendiendo a su situación socioeconómica, a su rendimiento académico y a las prioridades nacionales , y apoyar la investigación en todas las áreas, con especial énfasis en la aplicada.

Con estas, y otras políticas, se podría cumplir, por ejemplo, las metas establecidas en el Plan Decenal de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

Asimismo, sería bueno tener programas que respondan a las necesidades de la globalización, como son la formación asociada con los idiomas, tecnologías de información y comunicación, normas de seguridad, salud ocupacional y medio ambiente, por citar algunas.

 

Salud

Salud.

Un viejo proverbio dice que una persona “sin salud no puede hacer nada”. Y menos fijarse metas, presentes o futuras. La población necesita “salud de calidad y accesible para todos”. Suena como consigna de campaña de un político, pero es la verdad.

La salud es un proceso continuo de bienestar físico, mental y social en equilibrio, que no puede circunscribirse solo a la ausencia de enfermedad, sino que abarca mayor integralidad y que influye de manera directa en el bienestar y calidad de vida de las personas.

Creo que los propósitos fundamentales se deberían centrar en la promoción y protección de la salud; en la prevención de la enfermedad con políticas públicas saludables y en enseñar a la ciudadanía la forma de llevar una vida “saludable”. Por ello, las políticas en salud no se agotan en lo que se haga dentro del sector, sino que deberían de complementarse con lo que se realiza en otras áreas, como la educación, la inversión en agua potable y el saneamiento básico, por citar casos.

Se debe partir del principio de que el acceso a la salud “es un derecho ciudadano” y por lo tanto, el Estado debería garantizar el nivel más alto posible de salud física y mental en entornos saludables, asegurando un conjunto de bienes, instalaciones, servicios y condiciones que son necesarios para su realización.

Ante esto, se sugiere implementar políticas de prevención de enfermedad, protección y promoción de la salud mediante el fortalecimiento de la atención primaria, con especial énfasis en los grupos etarios con más desventajas; garantizar la equidad territorial en el acceso a servicios de salud oportunos, seguros y con calidad; fortalecer el rol de rectoría, regulación y conducción del Ministerio de Salud. (No hay que olvidar que la regulación se asume como un proceso “permanente de formulación y actualización de las estrategias y de su implementación”, según formula la Organización Mundial de la Salud).

Igualmente, sería bueno intensificar el sistema de información de salud y vigilancia epidemiológica, con el interés de asegurar el análisis, diseño e implementación de bases de datos para la gestión y la investigación, con lo cual se fortalecería el proceso a la hora de tomar las decisiones; asimismo, se debería promover el incremento de la demanda asociada a las condicionalidades del plan de salud, incrementando la oferta de servicios del primer nivel de atención en todo el territorio nacional, especialmente en territorios aislados y con mayor índice de pobreza.

 

Asistencia social

Asistencia Social.

En República Dominicana existe una Ley de Seguridad Social. Esta Ley establece que el órgano rector del Sistema Nacional de Seguridad Social es el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS), el cual “garantiza el acceso de la población a servicios básicos de salud y diferentes riesgos según ciclo vital”, como son el “riesgo laboral, vejez, maternidad, discapacidad temporal y permanente y lactancia”, según consigna la Ley, que me permití copiar textualmente, por si alguien no lo sabía. En otras palabras, TODOS tienen derecho a la salud, en cualquier etapa de la vida y de calidad, TODOS.

Ahora, ¿Cómo se podría mejorar esta Ley? Fortaleciendo, mediante un programa de inversiones, los empleos formales de la población, por ser “la puerta de entrada” al sistema de seguridad social. Igualmente, el gobierno debería de “estimular” a las empresas privadas que cotizan y desarrollar una campaña sobre las ventajas y los derechos ganados por la cotización; también, se podría afiliar al régimen subsidiado a los pensionados actuales que no califican en el régimen contributivo y, por último, creo que SENASA debería de “asumir” su misión de administrar el riesgo de la provisión del Plan Básico de Salud, con énfasis en los beneficiarios de los regímenes subsidiado y contributivo subsidiado (casi el 70% de la población), a través de una red de servicios de salud.

 

Viviendas

Vivienda.

El “sueño de la casa propia” lo tienen todos los seres humanos en la Tierra. La vivienda es un derecho humano que constituye un factor de seguridad y encierra propiedades funcionales que son importantes para garantizar la calidad de vida de las personas.

Por ejemplo, en materia habitacional, el censo de población realizado en 2011 cuantificó en 3 millones 097 mil 857 unidades de viviendas en las 31 provincias y el Distrito Nacional de República Dominicana. Pero el dato más escalofriante es que se estima, según datos del sector inmobiliario nacional, que el déficit habitacional ronda el millón  de casas, y la necesidad de viviendas nuevas requeridas crece a un ritmo de 5,500 adicionales cada año. Mientras, la inversión requerida para solucionar el déficit habitacional total ascendería a unos 296 mil millones de pesos, de los cuales, unos 179 mil millones de pesos serían para nuevas viviendas y 117 mil millones para mejorar las existentes.

Ante este crudo dato, lo ideal sería crear las condiciones mínimas para el desarrollo del mercado privado de viviendas de sectores medios y bajos, por lo que lo primero que se debería hacer es establecer una ley que regule los asentamientos de las personas y poner “de una vez por todas” en marcha la Ley 189-11, sobre Desarrollo del Mercado Hipotecario y el Fideicomiso. Como se pueden dar cuenta, en nuestro país existen las leyes, pero no se practican… vuelvo al principio, falta de INSTITUCIONALIDAD.

Asimismo, uno de los puntos importantes que debería de realizar el nuevo gobierno es atender los casos de marginalidad extrema y carencia de viviendas para los grupos más vulnerables y empobrecidos del país, tomando en cuenta la equidad de género, la igualdad territorial y el grado de vulnerabilidad de la población.

Otra buena medida podría ser la creación de una ventanilla única para la aprobación de proyectos habitacionales y dar prioridad a la titulación de las propiedades.

 

Juventud

Juventud.

Para nadie es un misterio que la juventud es el futuro de República Dominicana y del mundo.

Uno de los principales retos de nuestro país, presente y futuro, debería de ser el crear un programa que adopte una perspectiva de juventud que combine enfoques que norman la intervención pública, como por ejemplo, el enfoque de derechos basado en políticas universales, promoviendo la ciudadanía juvenil con equidad social, de género y territorial.

Igualmente, se debería de estudiar el enfoque de riesgo, con políticas focalizadas para aquellos grupos de la población que presentan más dificultades para acceder a las oportunidades sociales de una política basada en derechos.

De la misma forma, para “romper” con el círculo de la pobreza y exclusión social, los jóvenes deberían de tener acceso equitativo a las oportunidades laborales, sociales, deportivas, de entretención, de educación, vivienda y salud y, por qué no, a la participación juvenil en la política.

El resultado debería ser un proceso de “empoderamiento juvenil”, creador de ciudadanía, que les permitirá exigir derechos y programas específicos de apoyo para su desarrollo.

Ahora, el apoyo a la juventud se debería de realizar con una visión integral e integrada, para lo cual la principal responsabilidad correspondería al Ministerio de la Juventud. Para cumplir esta función se debería de fortalecer esta institución con la dotación adecuada de recursos humanos, financieros y materiales.

Además, se debería fortalecer el programa de becas, educación para la empleabilidad, programa de empleos juveniles y el programa de viviendas dignas; también, se debería de promover la integración social de las personas jóvenes, y crear espacios juveniles para el deporte, la recreación y la cultura.

 

Deportes

Deporte.

El derecho al ocio y al deporte es una parte integral de la calidad de vida. Las principales políticas en esta área en nuestro país se deberían de dirigir a aumentar la oferta de servicios e instalaciones deportivas, con la adecuada dotación de recursos humanos y materiales.

Sería “saludable” impulsar la práctica de la educación física y el deporte escolar planificado y sistematizado en todos los planteles y niveles educativos en todo el territorio nacional; formar recursos humanos para el desarrollo de los deportes, la recreación y la educación física; crear y mantener infraestructuras deportivas a nivel territorial (multiusos, canchas); ampliar el programa para la “creación” de los grandes deportistas del futuro de República Dominicana; estimular al deportista meritorio escolar y premiarlo con una educación superior y de mejor calidad de vida para su familia y garantizar al Ministerio de Deporte el financiamiento adecuado para cumplir sus funciones.

 

Medio ambiente

Medio ambiente.

La calidad del medio ambiente y el uso de los recursos naturales es una construcción social que afecta la vida cotidiana de las personas, en el presente y en el futuro. Sin embargo, en la actualidad, existe un serio problema con el cumplimiento de las normas y las leyes ambientales.

Por tal motivo, creo que se debería de dar especial protección a situaciones críticas por su vulnerabilidad ambiental, en particular cuando afecte el suministro de agua potable y otros fondos naturales, así como la biodiversidad protegida, el equilibrio energético natural, los monumentos naturales y los santuarios sociales; asimismo, se deberían de ejecutar programas de educación ambiental y fortalecer los mecanismos de manejo, preservación y protección de los recursos forestales; igualmente, se deberían de incrementar proyectos de reforestación, con distintos fines, aplicando criterios técnicos de preservación de la biodiversidad, que recuperen ambientes naturales destinados a la restauración de ecosistema, y por último, pero no menos importante, fomentar las plantaciones de frutales, cacao, café, mangos, aguacates, cítricos, en colaboración con otros ministerios.

De la misma forma, sería bueno fortalecer los mecanismos de manejo y protección de los suelos para controlar el proceso de degradación en las zonas altas, medias y bajas de las cuencas hidrográficas; restaurar el entorno costero-marino, regulando y orientando las intervenciones humanas, con el fin de proteger sus ecosistemas coralinos, manglares, humedales, arrecifes, bosques marinos y masas microscópicas; establecer un programa de prevención y mitigación de los efectos del cambio climático y reestructurar el Comité Nacional de Previsión y Mitigación de Desastres, dándole un enfoque preventivo.

 

Industria

Industria.

El sector industrial, junto a la agricultura y el turismo, deberían de jugar un rol dinamizador del aparato productivo, en la creación de empleos, en la sostenibilidad ambiental y en la equidad territorial.

Las políticas públicas deberían de mejorar la productividad y aumentar la oferta exportable. Lo ideal sería que el Gobierno “acompañara” a las empresas privadas, dándole el apoyo necesario para que puedan competir mediante programas que amplíen mercados; darle más facilidades en el transporte, en la creación de mecanismos asociativos, clúster, financiamiento y otros incentivos, así como el aprovechamiento de los acuerdos de libre comercio que tiene el país.

Además, se deberían ejecutar programas estratégicos para mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas, capacitando sus recursos humanos y estimulando la creación de nuevas empresas; resolver, de una vez por todas,  la crisis eléctrica, reduciendo apreciablemente los costos de la electricidad y elevando la competitividad de nuestro mercado.

 

Zonas francas

Zona Franca.

Las zonas francas han sido una fuente importante de creación de empleos en República Dominicana. Esta actividad está en un proceso de transición y recomposición estructural hacia nuevas actividades, dado el desmonte de condiciones privilegiadas de acceso al mercado que prevaleció en años anteriores a la existencia de un entorno internacional más competitivo, pero en el marco de un acuerdo de libre comercio con los EE.UU., el cual puede darle un fundamento más sostenido a largo plazo.

Por ello, creo que entre las medidas que se deberían de adoptar para apoyar a este sector están el realizar cambios jurídicos y estructurales necesarios para adecuarse al nuevo entorno; fomentar el desarrollo de enlaces industriales con el sector manufacturero local, fortaleciendo la cadena nacional de suministro y aumentando el valor agregado nacional de la oferta exportable de zonas francas y explorar las posibilidades de que EE.UU. aplique salvaguardas especiales en los productos textiles que han causado tanto daño a los productores dominicanos y promover la apertura de nuevos mercados.

 

Turismo

Turismo.

El turismo es un sector generador de divisas y de empleos distribuido en todo el territorio nacional, con capacidad de encadenamiento interno, en particular con el sector agropecuario y un amplio sector de servicios. Sin duda, es el principal sector del país.

Por ello, creo que se debería de fomentar una actividad turística que sea “respetuosa” del medio ambiente y de los recursos naturales, de la cultura y los valores de la sociedad dominicana y además que sea socialmente incluyente. Por eso, se recomienda mejorar el entorno de la actividad mediante la inversión en la solución del problema energético, los servicios de agua potable y saneamiento; recolección y disposición final de residuos y mejorar la señalización de la red vial, lo cual se debería de realizar conjuntamente con otros ministerios, que son los responsable de la dotación de esos servicios, y también continuar con las construcciones de carreteras, principalmente, al Sur del país.

Entre otras medidas aconsejables está el fortalecimiento de los polos turísticos existentes y explorar otros, como el “Sur profundo” del país; “sanear” las ciudades que los rodean; atraer inversiones públicas para convertir las ciudades circundantes en entornos con calidad de vida y respeto al medio ambiente, atractivas a las visitas de turistas y residentes locales.

Asimismo, reorganizar todo el transporte turístico, dentro del marco que establece la normativa para ofrecerles un mejor servicio a los visitantes, e incrementar la seguridad turística en todos los polos.

 

Minería

Mineria.

La minería ofrece una oportunidad para la generación de divisas, la creación de empleos y la equidad territorial, pero también es un riesgo para el medio ambiente y los recursos naturales.

Por ello, este riesgo dependerá del marco institucional y de las normas que se establezcan para la explotación de la actividad. Ante lo cual, sería aconsejable fortalecer la coordinación de las diversas entidades que intervienen en las actividades mineras, fomentando la explotación sustentable de los recursos mineros metálicos y no metálicos en el país.

También, se debería de impulsar la investigación y exploración petrolera, revisando las actuales concesiones. Igualmente, sería saludable dar especial “seguimiento” a la explotación del oro, mediante la creación de una unidad de alta especialización técnica que analice todos los aspectos relacionados con el mineral.

Además, sería recomendable crear un marco regulatorio para el nuevo Ministerio de Energía y Minas, anunciado por el presidente Danilo Medina en su discurso a la nación del 16 de agosto pasado, y por último, promover la competitividad sectorial.

 

Sector eléctrico

Electricidad.

Este es quizá el mayor “dolor de cabeza” de República Dominicana, en el presente y en el futuro. El problema de la energía eléctrica afecta la vida cotidiana de las personas, la competitividad de las empresas, aumenta la inseguridad ciudadana, limita la educación, deteriora los servicios públicos en general y aumenta la desigualdad social y económica.

Entonces, es necesario ofrecer una solución definitiva al problema eléctrico. Sin duda, ha habido avances en los últimos años, sin embargo, todavía hay un gran rezago, causado por las dificultades financieras externas (Petróleo), por la estructura institucional de la empresa reguladora (CDEEE), por problemas de gestión, por la cara y limitada oferta de energía y por contratos firmados en el pasado que hasta hoy nos afectan (Acuerdo de Madrid). Todo ello obliga a un subsidio eléctrico generalizado que afecta la equidad social.

Es difícil dar recomendaciones para un sector tan frágil y complejo como el sector eléctrico nacional, no obstante, aquí van algunos. Creo que sería bueno mejorar la coordinación entre las entidades públicas que participan en el sector; dar facilidades a las plantas privadas cuya reconversión a gas natural u otros combustibles económicos convenga al sistema eléctrico nacional; reforzar los incentivos a la inversión privada para una mayor diversificación de la matriz energética, con una meta concreta para megavatios a carbón y a gas natural; fortalecer el ente rector, representado en la Comisión Nacional de Energía (Futuro Ministerio de Energía y Minas) y al organismo regulador, como instrumentos de ordenamiento y control de la tarifa técnica; fomentar el uso de tecnologías no convencionales en la producción de energía para uso domiciliario; continuar promoviendo los incentivos de la ley de las energías renovables, principalmente la eólica, solar, biocombustibles, etanol y biomasa, y crear ventanillas especiales de financiamiento en la banca comercial.

Ahora, la realidad es que no hay que ser tan “inocente” para darse cuenta que el problema eléctrico es un “negocio” para unos pocos, y esos pocos no quieren soltarlo. Pero eso pasa también en muchos otros ámbitos del país: si llega alguien para tratar de cambiar el sistema, viene otro y le pone el pie encima y le “recuerda” que ese negocio es de “alguien”.

 

Pequeñas y medianas empresas

Microempresa.

Las pequeñas y medianas empresas tienen un gran impacto en el empleo y en la distribución del ingreso. No obstante, estas empresas no son un sector económico propiamente tal, sino que constituyen una forma de organizar las actividades económicas que operan en casi todos los sectores de la economía, de manera formal e informal, y que por su tamaño pueden presentar ciertas características comunes, pero en el marco de una gran diversidad.

Lo ideal sería que las pequeñas y medianas empresas reciban una atención especial, por constituir una opción real para que las personas puedan generar oportunidades de empleos y de negocios para mejorar la calidad de vida.

Entre las políticas que se podrían ejecutar están la creación de mejores condiciones para facilitar y ampliar el acceso al financiamiento, estableciendo un fondo de garantías, según lo indica la Ley 488-08, del Régimen Regulatorio para el Desarrollo y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES).

Asimismo, apoyar programas de financiamiento de facturas (Factoring) para dotar a estas empresas de mayor liquidez en sus operaciones, así como programas de pago con la garantía de órdenes de compra garantizadas; promover la creación de empresas formales y “formalizar” a las ya existentes; fomentar la tecnificación y profesionalización de las MIPYMES mediante el INFOTEP, y simplificar los trámites oficiales, mediante la creación de una ventanilla única para las MIPYMES.

 

Obras públicas

Obras Públicas.

La materialización de los derechos ciudadanos reclama la construcción de nuevas infraestructuras. El objetivo de toda nación es dotar de buena infraestructura a la población ya que esto va en directo beneficio de las personas, tomando en consideración en cuánto y cómo se mejorará la calidad de vida de éstos.

Se ha avanzado mucho en estos últimos años, pero como dijo el presidente Danilo Medina, aún “hay que hacer lo que nunca se hizo”.

Por ejemplo, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones debería de “reasumir” sus funciones de ente rector (si es que las olvidó) y regulador de las construcciones públicas y privadas para el cumplimiento de las normas de diseño y especificaciones de construcción en lo referente a las edificaciones institucionales, tales como escuelas, hospitales, edificios públicos, caminos, carreteras y calles, entre otras, así como todas las construcciones privadas, emprendiendo un amplio programa de emergencia para certificar las estructuras que cumplan con las nuevas regulaciones antisísmicas y de seguridad.

Además, dinamizar las pequeñas y medianas construcciones en toda la geografía, lo cual contribuiría a la creación de empleos y la distribución de recursos económicos; dar más apoyo al inversionista de la construcción privada en la agilización de sus documentaciones y el seguimiento de sus proyectos para que sean confiables y seguros; continuar la política de mantenimiento y construcción vial, de puentes y otras infraestructuras de uso público que se solicite en la búsqueda de la preservación del patrimonio nacional, y establecer un plan regulador para construcciones en zonas vulnerables en todo el territorio nacional, tomando en cuenta la capacidad destructiva de los fenómenos naturales, así como otros fenómenos de carácter socioeconómico.

 

Migración haitiana

Migración haitiana.

Muchos pueden pensar que los problemas de nuestro vecino Haití no es un inconveniente nuestro, pero creo que están equivocados. Cuando tenemos alrededor de 2 millones de haitianos viviendo en República Dominicana (según cifras extra oficiales), la mayoría ilegales, la situación es más que preocupante.

Dar trabajo, alimentar y ofrecer salud a extranjeros (por citar sólo tres aspectos) es difícil para un país como el nuestro que no goza de un desarrollo pleno, por no decir directamente que somos un país pobre o en vías de desarrollo.

Está claro que es un tema muy complejo, y que aclaro no conlleva prejuicios de raza de mi parte, pero debe solucionarse.

Considero que lo más aconsejable sería la iniciativa de “internacionalizar” (que se ha tratado de hacer, pero sin buenos resultados) el problema migratorio haitiano para buscarle una solución, y que el país pueda cumplir con los tratados internacionales suscritos.

El problema de la inmigración haitiana no se resuelve con deportaciones, sino con políticas y reglas migratorias claras e inquebrantables. Desde el soldado que cuida la frontera hasta el agente de migración que hace redadas los días viernes en las calles de Santo Domingo.

El problema haitiano se podría resolver creando mecanismos comerciales organizados con el vecino país, que permita que sus residentes tengan fuentes de trabajo que les permita vivir dignamente. Organizar, junto al gobierno del vecino país, un proyecto de recuperación en el que República Dominicana, junto a otras naciones hermanas, colaboren con Haití de forma CONCRETA y EFECTIVA, ayudando a identificar fuentes de empleo que permitan levantar la quebrantada economía haitiana.

Ahora, sin duda, los derechos fundamentales deben estar por encima del estatus migratorio, que involucra, por supuesto, intereses comerciales también. Pero, me pregunto: ¿En algún otro país del mundo se permite que vivan indocumentados y nadie diga nada? Además, no hay que olvidar que las medidas migratorias son de exclusiva soberanía de cada país.

 

Mujer

Mujer.

Según el último censo de población, en República Dominicana existen 4 millones 670 mil 898 mujeres. Y como yo soy una de las que se atrevió a dar estas “recomendaciones” de los retos que tiene nuestro país en el presente y en el futuro, no podía dejar de lado a mi género.

Las mujeres constituyen casi la mitad de la población del país. Y les doy sólo un dato de lo que ocurre en la actualidad, por ejemplo, en la UASD: de los 180,920 estudiantes que se matricularon para este segundo semestre, 120,151 son mujeres y los hombres suman 60,769, es decir, las féminas duplican a los varones en potenciales profesionales para el futuro.

Sin embargo, al parecer, eso no basta, ya que uno ve que las políticas de igualdad de género, principalmente desde el punto de vista del Gobierno, prácticamente no existen. Sólo basta ver el último gabinete formado por el presidente Danilo Medina: sólo 4 mujeres, a pesar de que el primer mandatario había anunciado en la campaña electoral que iba a “dar gran respaldo a las mujeres en su gobierno”… seguimos esperando.

Sin duda, lo ideal sería lograr la inclusión y la igualdad de género en todos los aspectos de la vida cotidiana y en todas las dimensiones en que se desenvuelve la actividad humana, tal y como lo consagra la Constitución y las leyes, pero no sólo porque lo consagre la Constitución y las leyes, sino porque realmente nos hemos ganado nuestro espacio en la sociedad.

Pero ojo. No estoy de acuerdo con que se le dé un espacio a la mujer por asunto de “igualdad”. Lo que promuevo es que no se discrimine a una persona para ocupar un puesto por el hecho de ser mujer. Si las mujeres vamos a las universidades y nos preparamos, no debemos “mendigar” un puesto, podemos ganarnos ese puesto, sin exclusión de género o edad.

En tal sentido, propongo promover programas educativos, formal y no formal,  que fomenten la modificación de roles tradicionales de género en la población; incluir la dimensión de género en todos los códigos, leyes, documentos y textos legales de la nación, de manera que se visualice a la mujer sobre la base de una ética de la equidad; fortalecer administrativa y financieramente el Ministerio de la Mujer; incorporar la perspectiva de género en la formulación y práctica de las políticas e intervenciones públicas; hacer campañas para promover la equidad de género en materia de salarios y dirección de empresas; iniciar un proceso para incorporar las trabajadoras domésticas y trabajadoras por cuenta propia a los beneficios de la seguridad social, y ampliar el número de casas de acogida y los centros de unidades especializadas y refugios de protección para mujeres víctimas de violencia física y moral, la trata de “blancas” y el tráfico.

Objetivo del artículo

Sin duda, después de leer tantas páginas quizá muchos querrán que ojalá sean estas las últimas palabras por lo extenso del artículo. Sin embargo, creo que el objetivo de este concurso era ser los más “aguda” y “profunda” posible en los retos que tiene nuestro país, y abarcar la mayor cantidad de áreas. En total, estuve casi un mes preparando este material, revisando archivos en periódicos antiguos, entrevistando a economistas, sociólogos, historiadores y periodistas.

Está claro que deben de faltar muchos retos, pero considero, según mi humilde opinión, que estos son los más importantes. Además, como era un artículo de opinión creo que lo importante era respetar, valga la redundancia, la “opinión” de los demás.

Mi aspiración con estas recomendaciones en cada área no es otra que tratar de mejorar la calidad de vida de los dominicanos y dominicanas. No hay otro interés. Soy apolítica. Y también está claro que los problemas no se solucionarán de un día para otro porque no tenemos “magos” en el Gobierno. Pero por último, ya estoy satisfecha de que dejé algo para mi amado país.

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Comentarios

Me gusto mucho, es usted muy llana y clara, esta sustentado y todo es veras, nuestro país esta anos luz si no nos ponemos las pilas y nos apoyamos mutuamente, debemos querer y creer lo nuestro.

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