La doctora Luly Gil recomienda evaluación médica inmediata ante signos como vómitos o pérdida de conocimiento prolongada.
Santo Domingo.- Los traumatismos craneales representan una de las principales causas de angustia para los padres, especialmente cuando afectan a niños menores de dos años.
Debido a que en esta etapa el cráneo aún es frágil y los pequeños carecen de un control total sobre sus movimientos, estos incidentes resultan sumamente frecuentes.
La doctora Luly Gil, especialista en pediatría, explica que la gravedad de la situación depende directamente de factores como la altura de la caída y la edad del infante.
Según la experta, los niños menores de 12 meses son quienes presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones severas.
La especialista distingue entre un trauma craneoencefálico leve y uno de mayor cuidado. Un golpe frontal que solo presenta un hematoma, sin pérdida de conocimiento ni vómitos, suele clasificarse como leve.
Sin embargo, la doctora Gil enfatiza que todo trauma debe ser evaluado en emergencia mediante una radiografía o tomografía de cráneo para descartar daños internos.
Entre las complicaciones más graves derivadas de estos impactos se encuentran:
Fractura de la base del cráneo.
Hematomas subgaleales.
Convulsiones.
"Si el trauma se acompaña de vómitos, pérdida de conocimiento prolongada o malestar general, el bebé debe ser trasladado inmediatamente a un centro de salud", advierte la pediatra.
Aunque algunos golpes de baja altura podrían observarse en el hogar, la recomendación profesional es siempre contactar al pediatra para recibir orientación precisa.
Uno de los puntos más relevantes tratados por la doctora Gil es la creencia popular de que un niño no debe dormir tras un golpe en la cabeza. La especialista aclara que es un mito que el bebé no pueda dormir; no obstante, la recomendación de mantenerlo despierto surge de una medida de precaución.
"Si el bebé se duerme y tuvo un trauma moderado o severo, podría empezar a convulsionar sin que los padres se den cuenta", explica.