“Un país en el mundo”: Víctor Bautista retrata con crudeza el estancamiento del desarrollo nacional

Su mensaje, en apenas dos minutos, deja al descubierto la tensión entre lo que el país podría ser y lo que efectivamente es, lanzando un llamado claro a la reflexión colectiva y al compromiso con la transformación.

En su segmento de análisis “Dos Minutos con Víctor Bautista”, el comunicador Víctor Bautista ofreció una aguda reflexión sobre las razones detrás del retraso en el desarrollo del país, vinculando directamente esta situación con la calidad política, la capacidad de quienes administran lo público y la falta de continuidad en las políticas de Estado.

Santo Domingo.- En su segmento de análisis “Dos Minutos con Víctor Bautista”, el comunicador Víctor Bautista ofreció una aguda reflexión sobre las razones detrás del retraso en el desarrollo del país, vinculando directamente esta situación con la calidad política, la capacidad de quienes administran lo público y la falta de continuidad en las políticas de Estado.

“Hay un país en el mundo que camina hacia el desarrollo con las sandalias rotas del pasado”, dijo Bautista al inicio de su intervención, usando una potente metáfora para describir la contradicción entre las aspiraciones nacionales y las limitaciones estructurales. Criticó que se sueñe con trenes de alta velocidad mientras no se completan carreteras vecinales, y que se pretendan servicios suecos con ingresos haitianos, todo esto bajo la sombra persistente del clientelismo político.

Según Bautista, en este país las reformas “duermen el sueño eterno en los cajones del miedo político” y la planificación estatal suele quedarse en presentaciones de PowerPoint, sin una ejecución real. A su juicio, la continuidad de los proyectos públicos no responde a una visión de Estado, sino a “caprichos de turno”.

El análisis también denunció el deterioro del ejercicio político, transformado en un “espectáculo de variedades”, con un Congreso que a veces parece “circo” y un debate público reducido a lo viral y superficial. “Se premia más el chisme viral que la idea útil”, lamentó.

“Ese país es el mío, el tuyo, el nuestro”, dijo, aludiendo a una nación con potencial de ser “faro”, pero que vive “como barca sin brújula, como promesa sin verbo, como futuro que no termina de llegar”.

Bautista concluyó su intervención con una advertencia: si no se cambia el “libreto” y no se asume con valentía el costo del cambio, se seguirá siendo “un país en el mundo que no encuentra su lugar en el mundo”.

Su mensaje, en apenas dos minutos, deja al descubierto la tensión entre lo que el país podría ser y lo que efectivamente es, lanzando un llamado claro a la reflexión colectiva y al compromiso con la transformación.