La falta de destrezas básicas limita el aprendizaje y la valoración de la cultura y la moral social.
Santo Domingo.– Carecer de las imprescindibles destrezas de lectoescritura o fundamentos de las matemáticas equivale actualmente a ser ciego y mudo, incapaz de aprehender ni aprender todo lo que cinco milenios de cultura humana han producido.
Da ganas de llorar la comparación entre muchos ingenieros y arquitectos, que disponen de todas las herramientas digitales creadas por el ingenio de mujeres y hombres, con los egipcios de hace cuatro mil años, que con hilo, escuadra, plomo y herramientas de piedra y cobre construyeron pirámides, templos y estatuas que perduran. Igualmente, da grima la incapacidad de apreciar la belleza del Cantar de los Cantares o la progresión exponencial de la sensibilidad social o las más sencillas argumentaciones jurídicas.
Paradójicamente, tanto lamento mío es para celebrar que el sector privado dominicano, como el caso del Banco Popular y EDUCA (en cuya fundación colaboré con don Gustavo Tavares Espaillat hace casi cuarenta años), colaboran para la formación sobre cómo las nuevas tecnologías deben integrarse de forma responsable a la instrucción en las aulas.