La petro-democracia de Venezuela

Rusia y China mantienen posiciones estratégicas mientras Venezuela enfrenta un cambio político y económico significativo.

Santo Domingo.– ¡El «América para los americanos» y la «diplomacia del garrote» están de vuelta! Sí, y sin importar la forma, pero siempre con un objetivo de fondo: satisfacer los intereses de Estados Unidos.

En el caso de la caída del dictador Maduro, serán las grandes petroleras las que se repartirán el festín de recursos naturales que posee Venezuela.


    Maduro pensó que sus amigos rusos y chinos saldrían en su defensa e irían más allá de la diplomacia, pero como dijo Baltasar Gracián: «Entre viles no hay lealtades». Putin está librando su propio conflicto y China amenaza con iniciar uno contra Taiwán.

    ¿Qué pasará ahora?

    Un proverbio chino dice: «Cuando un árbol cae, se dispersan los monos». El fin de Maduro debe suponer la salida del chavismo del poder, a menos que el dictador solo haya sido un títere de la cúpula militar dirigida por Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.

    El «madurismo» representa dolor y regresión para los hermanos venezolanos.

    Ojalá que con Rubio y Hegseth las cosas sean diferentes, aunque el corolario Trump advierte que aquel que decida ir contra sus lineamientos será derrotado, todo en nombre de los «intereses» de la gran nación del norte.