Diversos sectores de la clase media dominicana son llamados a romper la resignación y promover transformaciones sociales.
Ramón Veras.
Santo Domingo.– 1.- En ningún país del mundo la fortaleza de ánimo en las masas populares para aguantar las adversidades dura para siempre. El aguante tiene sus límites.
2.- En muchas ocasiones, el nivel de conciencia política señala la resistencia o intolerancia de una comunidad víctima de la opresión material y espiritual.
4.- Partiendo de su quietud, la gente del pueblo humilde luce que recibe con placer la situación de desgracia que padece. Su inmovilidad sorprende.
5.- No debemos hacer caer sobre la gente de a pie la causa de la ausencia de accionar para generar actos que pongan en evidencia el actual orden.
7.- No es cuestión de esperar que se levanten los oprimidos contra los opresores. El asunto es interpretar la voluntad de los marginados sociales y marchar, ir hacia adelante.
8.- No disponer de lo indispensable para una existencia digna quita a los pobres hasta el deseo de actuar para cambiar sus condiciones de vida.
9.- La realidad dominicana les exige a amplios sectores de las capas medias que no se limiten a comprobar la paciencia del pueblo llano, su estado de conformidad, sino que se ocupen de romper la resignación.
11.- Permitir que las clases dominantes se aprovechen de la tolerancia, por la ignorancia de nuestro pueblo, es dar rienda suelta a ambiciones desmedidas.
12.- No basta con estar consciente de que una sociedad está organizada de una manera injusta. Lo correcto es enfrentarla, encararla, estar en disposición de combatirla para eliminarla.
13.- Plantar la cara, hacerle frente, desafiar; he ahí lo que llena de ánimo y motiva a los humildes a romper el estar a lo que decidan sus adversarios.
14.- No cuadra en la ciudadana o el ciudadano con sensibilidad hacer la función de observador, estar de curioso, de mirón como si fuera guardián de los males sociales.
15.- Cada mujer, todo hombre comprometido con lo mejor de su país, está en el deber de impulsar, hacer de propulsor de los cambios sociales.
16.- Los indispensables para llegar a tener el país que queremos y merecemos son aquellos dispuestos a ligar su destino con el bienestar de su patria, a incentivar los cambios sociales.