Sanar heridas emocionales es fundamental para evitar consecuencias psicológicas duraderas en la salud mental.
Santo Domingo.– La psicóloga clínica, terapeuta de pareja y terapeuta sexual Virginia Pérez afirmó que las heridas emocionales no atendidas pueden convertirse en un obstáculo serio para el bienestar personal, provocando ansiedad, depresión y dificultades en las relaciones, por lo que exhortó a la población a reconocerlas y tratarlas con la misma importancia que una herida física.
Durante su participación en El Despertador, Pérez explicó que muchas personas reaccionan de inmediato ante un daño corporal, pero minimizan el dolor emocional, aun cuando este puede ser más profundo y duradero.
Indicó que el primer paso para sanar es identificar el origen de la herida, su magnitud y el significado emocional que tuvo la experiencia, especialmente cuando se trata de relaciones de pareja marcadas por rechazo, traición o infidelidad.
La especialista sostuvo que el perdón es una herramienta esencial para la sanación, aclarando que perdonar no significa justificar ni aceptar la acción que causó el daño, sino liberarse de la carga emocional que impide cicatrizar la herida.
“Cuando no perdonamos, seguimos cargando un peso que muchas veces el otro ni siquiera sabe que existe”, señaló.
Pérez también se refirió a las heridas arrastradas desde la infancia, afirmando que estas pueden limitar el desarrollo en la vida adulta si no se trabajan a tiempo.
Comparó este tipo de cargas emocionales con “una mochila llena de piedras” que impide avanzar, y advirtió que, de no tratarse, el cuerpo termina somatizando el dolor a través de crisis de ansiedad, ataques de pánico, depresión e incluso trastornos más severos.
En ese sentido, exhortó a romper los patrones negativos heredados del entorno familiar, tomando lo positivo y descartando lo que no aporta, para evitar repetir conductas dañinas con las nuevas generaciones. Afirmó que cada experiencia, incluso las más difíciles, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento personal.
Al abordar el duelo por la pérdida o desaparición de un ser querido, la psicóloga recomendó darse permiso para sentir, llorar y vivir el proceso sin culpas, así como trabajar desde la gratitud por el tiempo compartido.
Indicó que el duelo es un proceso individual y que no existe una única forma correcta de afrontarlo, por lo que cada persona debe vivirlo según sus creencias y necesidades emocionales.
Asimismo, resaltó la importancia de contar con una red de apoyo y de cuidar la salud mental a través de hábitos como el ejercicio, la oxigenación del cerebro y el manejo de pensamientos intrusivos, para evitar que la ansiedad se intensifique.
Finalmente, Pérez hizo un llamado a los padres a fortalecer la comunicación con sus hijos desde edades tempranas, a fin de detectar señales de bullying o malestar emocional.
Recomendó dedicar tiempo de calidad, fomentar la autoestima y crear espacios seguros de diálogo, asegurando que un niño con apoyo emocional sólido tiene mayores herramientas para enfrentar situaciones difíciles sin que estas dejen heridas profundas.