¿Cómo operó el comando sur en Venezuela?

La base militar de San Isidro en República Dominicana es señalada por su rol en la plataforma de agresión regional.

Santo Domingo.– La operación de captura y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, y la acción de exterminio de su escolta, fueron consumadas luego de la ubicación precisa por la CIA y el MOSSAD israelí de su refugio nocturno y de la posterior inhabilitación técnica del sistema de protección espacial.

Operación y resistencia en Venezuela

Esa fue la operación y el propósito que en la lógica de esa guerra corporativa y pro colonial no debía fallar bajo la conducción de la experimentada inteligencia criminal de EEUU e Israel; y, por eso, decidieron concentrar en esa vertiente de la agresión militar contra Venezuela la mayor y más calificada fuerza invasora mar-aire-tierra, en la modalidad de acción quirúrgica relámpago (entrada sorpresiva y salida veloz).

Hubo resistencia heroica, en la que se destacó el contingente militar cubano. Pero en condiciones sumamente desventajosas por el factor sorpresa y la superioridad del agresor en cuanto a poder de fuego.

Los demás bombardeos criminales en otros puntos de Caracas y otros Estados, fueron más bien operaciones de distracción y terror para poder ejecutar con más facilidad, sin tropezarse con nuevos obstáculos derivados de nuevas iniciativas de Venezuela que podrían implicar confrontaciones mayores.

Contexto regional y amenazas a líderes

La verdad es que el momento escogido, en medio de una gran tensión, tuvo mucho que ver con la inminencia de nuevos acuerdos de Venezuela con China, la Federación Rusa y los BRICS, los cuales le podían crear serios obstáculos a las operaciones criminales planeadas.

Así lo ha revelado el eminente economista estadounidense Richard Wolff, quien tuvo acceso a documentos secretos recientemente filtrados, que revelan la previa desesperación expresada por la alta jerarquía político-militar y empresarial de EEUU.

Esos documentos contienen además las etapas del plan contra México, incluida posibles agresiones militares.

La fecha seleccionada, 3 de enero, justo 37 años después de la captura de Noriega, contiene un metamensaje tenebroso: esa fórmula criminal de invasión y secuestro de mandatarios sigue vigente, fue ejecutada en el caso de Maduro y su esposa, y en lo adelante se aplicaría, sin excluir asesinatos, a todo Jefe o Jefa de Estado y gobierno que no se subordinen a los funestos designios de EE. UU.

Más aún, esa determinación imperial ya incluye chantajes y amenazas expresas a la Vice presidenta de Venezuela, a otros líderes políticos y militares venezolanos, al presidente de Colombia, Gustavo Petro, al gobierno mexicano y a Cuba revolucionaria.

Al tiempo que a la Vicepresidenta de Venezuela es amenazada de muerte, si no cumple las órdenes de Trump y Marcos Rubio, paralelamente se le monta una campaña mediática calumniosa, presentándola como traidora y desleal frente a Maduro, para desacreditarla previamente y facilitar así una posterior agresión contra ella, si se mantiene firme, como ha sido toda su trayectoria anterior.

Iniciativas agresivas como la puesta en marcha contra Irán, los drones contra la casa presidencial de Putin, las falsas expectativas de paz en Ucrania, la provocación contra China en Taiwán, las operaciones terroristas en Nigeria –entre otras- formaron parte a nivel global de un programa adicional que obligó coyunturalmente a dispersar la atención y a facilitar el avance de los diferentes capítulos de la estrategia de control militar estadounidense en la región latino- caribeña.

• PLAN, PROPÓSITOS Y PRÓXIMOS CAPÍTULOS DE LA AGRESIÓN.

Los diversos impactos de las agresiones contra Venezuela han sido sofocados y no se han registrado fracturas, ni en sus fuerzas militares ni en las milicias civiles, que actualmente mantienen y han ampliado su control sobre todo el territorio venezolano y, sobre todo, en sus puntos claves.

    Incluso la nueva ronda de drones espías fue militarmente derrotada, pero es evidente que el plan por etapas respecto al cambio de régimen y al asalto al petróleo, tierras raras, minerales estratégicos y recursos valiosos, no se detendrá hasta que no logre derrotar la estrategia que contempla esos propósitos.

    En lo inmediato es claro que el gobierno chavista sigue gobernando en todo el territorio nacional y que el Estado bolivariano tiene el control del país en un período en el que le ha tocado institucionalmente a la vicepresidenta Delcy Rodríguez reemplazar temporalmente al presidente Maduro.

    Todos los poderes del Estado han respaldado esa fórmula.

    Maduro dejó elaborados los decretos necesarios para enfrentar cualquier contingencia.

    Las derechas están totalmente desmovilizadas y el PSUV, el Polo Patriótico y el pueblo chavista han iniciado grandes movilizaciones que condenan la invasión criminal y demandan la libertad de Maduro y de su esposa; al tiempo que crece la solidaridad mundial.

    Cuando cosas así acontecen, casi siempre se presentan momentos de maniobras y negociaciones con el tema del petróleo y otros puntos, que luego se disipan.

    Desde el imperio se alternan tácticas de “poder duro” y “poder blando”, mientras en lo esencial la estrategia re-colonizadora no cede.

    Trump generalmente afloja para luego apretar y sorprender, lo que nunca se debe perder de vista, procurando siempre que la flexibilidad táctica necesaria del poder revolucionario, no conlleve abrirle espacio al oportunismo y la claudicación.

    La guerra híbrida desatada por EEUU para intentar derrotar el proceso hacia la nueva independencia y re-apoderarse, “manos militaris”, de Nuestra América y sus inmensos y valiosos recursos naturales, cuenta con sucesivos episodios y capítulos pendientes en Venezuela y en el resto de la región.

    Por esa razón las coaliciones de las izquierdas y fuerzas transformadoras, además de estar alerta y en pie de lucha junto a todos los sectores solidarios con Venezuela y la Patria Grande, tienen el deber de emprender diversas iniciativas y acciones que aporten a la derrota de la nueva estrategia imperial.

    De nuestra parte esperen con atención su anuncio en un plazo breve, esperando de ustedes todo el respaldo posible.

    Ahora bien, la complicidad de Abinader con el trumpismo y con el poder profundo de EEUU que lo domina e instrumentaliza, ha dado paso a una subordinación extrema del Estado dominicano, mediante la cual nuestro país ha sido empujado a formar parte de la plataforma militar imperialista de agresión a Venezuela y a todos los procesos independientes en esta región y a escala mundial.

    La condena, cada vez más masiva, a esa actitud lacaya y el impulso de la demanda de la desocupación de la base militar de San Isidro y el aeropuerto Las Américas, es un tema capital en materia solidaridad y reactivación de la lucha por el rescate de soberanía.

    Es un contenido esencial de toda línea de acción con potencialidad para contribuir a recuperar un nivel digno en la lucha por la autodeterminación del país y de la isla.

    Es una demanda política medular, que bien podría unificar muchos sectores alrededor la imperiosa necesidad de luchar para que la patria de verdad tenga futuro junto a la patria gran que soñaron nuestros próceres.