Inspirarse en ejemplos internacionales como Japón y Alemania puede guiar la implementación de políticas de Estado efectivas en República Dominicana.
Santo Domingo.– Los ejemplos del desnorte de nuestra nación son constantes y van desde la corrupción y el tráfico de influencias hasta la violencia. Nuestras debilidades históricas siguen siendo las mismas; los titulares no cambian y las hemerotecas guardan los mismos hechos.
La pregunta clave aquí es si en algún momento lo hemos tenido. Somos un país donde un presidente llega y no da continuidad a los aspectos positivos de su antecesor, todo por simple politiquería y un «balaguerismo» hasta los tuétanos.
Sin duda que sí, pero tenemos que dar pasos que rompan con la complicidad y la omisión de lo mal hecho. La mejor forma de transformar una nación es cuando, de manera individual, sus ciudadanos asumen un compromiso ético que beneficie al colectivo.
Tendremos rumbo cuando dejemos atrás el "borrón y cuenta nueva" y tengamos verdaderas políticas de Estado que nos lleven en la dirección correcta.
Copiemos los buenos ejemplos, como los de Japón y Alemania, que hoy en día son potencias a pesar de haber tenido que comenzar desde cero tras la Segunda Guerra Mundial.