Clima emocional seguro es clave para el aprendizaje de niños y adolescentes, afirma terapeuta Rafaela Burgos

Un clima emocional seguro contribuye a un desarrollo cognitivo y social adecuado en niños y adolescentes.

La terapeuta Rafaela Burgos afirma que el aprendizaje de niños y adolescentes depende de un clima emocional seguro.

Santo Domingo.– La terapeuta familiar y psicóloga clínica Rafaela Burgos afirmó que el clima emocional en el hogar y en la escuela tiene un impacto directo y determinante en la capacidad de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes, al incidir tanto en su desarrollo académico como en la asimilación de normas, reglas y habilidades sociales.

Durante su participación en el segmento Anillo Familiar del programa El Despertador, Burgos explicó que el aprendizaje y lo emocional no son procesos separados, sino que forman parte de un mismo camino. Señaló que cuando un niño se siente seguro, cuidado, protegido y valorado, su cerebro está en mejores condiciones para aprender, mientras que los ambientes cargados de gritos, amenazas, críticas constantes o agresividad generan bloqueos emocionales que afectan el rendimiento y la conducta.

La especialista definió el clima emocional como la forma en que el niño, la niña o el adolescente se siente tratado dentro de su entorno. Indicó que este puede ser aversivo o agresivo, cuando predominan el miedo y la descalificación, o puede ser un ambiente seguro, donde se respetan las emociones, se valida lo que el menor siente y se le brinda atención positiva.

Burgos aclaró que no se trata de una condición clínica, sino de una situación cotidiana que los padres pueden identificar fácilmente. Entre las señales de un clima emocional negativo mencionó los regaños constantes, los gritos, la falta de escucha, la minimización de las emociones y el castigo físico o verbal ante expresiones normales como la tristeza o el enojo. En contraste, destacó la importancia de atender los cambios emocionales del niño y acompañarlo cuando se siente frustrado o desbordado.

Al abordar cómo mejorar el clima emocional tanto en el hogar como en la escuela, la terapeuta subrayó que la disciplina y los límites son necesarios, pero deben ejercerse sin agresividad, humillaciones ni descalificaciones. Explicó que es posible establecer consecuencias y normas claras desde la firmeza y el respeto, creando así un entorno que favorezca el aprendizaje y el desarrollo integral.

Asimismo, Burgos resaltó el papel del autocontrol en los adultos, señalando que el estrés laboral, económico o personal muchas veces se refleja en la forma en que los padres interactúan con sus hijos.

Advirtió que los niños observan constantemente y absorben el ambiente emocional, incluso cuando no son el centro directo de la interacción, por lo que llamó a cuidar las reacciones, el tono y las conductas dentro del hogar.

    Recomendaciones sobre el uso de pantallas en la infancia

    En cuanto al uso de la tecnología, la psicóloga alertó sobre el impacto de las pantallas en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños. Indicó que no solo el contenido representa un riesgo, sino el uso mismo del dispositivo, al que calificó como una práctica que no debe convertirse en un “chupete electrónico” para calmar conductas o emociones.

    Burgos señaló que las recomendaciones internacionales son claras: antes de los tres años, los niños no deberían estar expuestos a pantallas, y algunos especialistas incluso extienden esa recomendación hasta los cinco años. Aclaró que una exposición ocasional no es lo mismo que el uso intencional y recurrente para tranquilizar o distraer, lo cual puede resultar perjudicial.

    Finalmente, recomendó que incluso en edades mayores se supervise estrictamente el tiempo frente a las pantallas, se controle el contenido, se utilicen filtros y se fomente la interacción humana, el juego y el acompañamiento emocional, como elementos esenciales para garantizar un aprendizaje sano y una infancia equilibrada.