La sociedad dominicana debe asumir responsabilidad para evitar la normalización de la violencia entre jóvenes y en espacios públicos.
La violencia en la República Dominicana ya no admite indiferencia.
En solo un fin de semana, más de seis personas perdieron la vida en hechos que reflejan una sociedad en tensión. No son números: son alertas. El país necesita más que discursos.
Requiere un Estado que actúe con firmeza y una sociedad que asuma su responsabilidad.
La violencia en las calles, en los hogares y entre los jóvenes no puede seguir normalizándose. Porque cuando las cifras dejan de conmovernos, el deterioro ya está en marcha.