El plan incluye 137 camas nuevas y una línea de asistencia para fortalecer la salud mental colectiva
Dos Minutos: por la salud mental
República Dominicana.– En una sociedad neurótica donde la onda del diablo parece ser el motor de los motociclistas y el machete la respuesta preferida ante un roce de tránsito, hablar de un plan nacional de salud mental no es un lujo. Es una medida de supervivencia.
Vivimos en un estado de crispación permanente. Lo vemos en las calles donde el diálogo se ha sustituido por bates y puños. Lo sufrimos en las redes sociales convertidas en vertederos de injuria y extorsión.
Y lo lloramos en los hogares bajo el flagelo de la violencia de género. Somos una sociedad herida que reacciona, no que razona. Por eso la presentación de este nuevo plan, con su enfoque en prevención y participación comunitaria, resulta extremadamente oportuna.
No podemos seguir tratando la violencia solo como un tema policial, cuando es en gran medida un síntoma de una salud mental colectiva que ha colapsado. La clave de este programa no está solo en las 137 camas nuevas o en la línea de asistencia. Está en el compromiso de romper el estigma.
Admitir que necesitamos ayuda no nos hace locos, nos hace civilizados. Fortalecer la atención primaria y llevar psicólogos a los centros de diagnóstico es el primer paso para desarmar la mano de quien hoy prefiere la violencia a la palabra. Es hora de entender que una sociedad sana no es la que más grita, sino la que tiene la madurez emocional para convivir.
Ojalá este sea el principio del fin de nuestra cultura de atropello.